¡Abrete Sésamo!

a François, Julie y Micky.
Volvíamos la primera noche en París al departamento, dans la Rue du Mercadet, que tan generosamente nos había prestado François, cuando sin esperarlo nos encontramos con un problema. Ingresamos al edificio y otra puerta con llave nos miraba con sonrisa pícara, como diciendo: "Te la haré difícil". Yo confiado, sin advertir la magnitud de mi enemigo, agarré el simpático llavero verde que tan gentilmente nos habían facilitado los Moreau. El mismo contaba con 3 llaves. Dos de las llaves abrían la puerta de arriba, por lo que la que sobraba lógicamente abría la que teníamos enfrente.
Cuando me dispuse a ingresar la llave, mi oponente sacó lo mejor de sí: ¡No había cerradura! Nunca inspeccioné tanto una puerta en mi vida. Sin imaginarlo, nos encontramos con Nico envueltos en el frío parisino vencidos por un pedazo de madera y sin salida (o entrada) alguna. Como muchas veces hacemos cuando no tenemos idea de como solucionar algo, simplemente nos miramos y esperamos. Como si las cosas fueran a arreglarse por si solas, sin que nosotros hagamos nada.
Curiosamente, a los dos minutos apareció una simpática joven y nos explicó que; el para nosotros inútil llavero, era realmente la clave para entrar. Alegres por volver a nuestra cada día mas querida casa, pero tristes por la derrota cruzamos el pasillo. Al pasar, la puerta con la frente en alto me miraba orgullosa por su victoria. Yo crucé cabizbajo.
Ahora cada vez que paso por la puerta, me da un poco de vergüenza...

No hay comentarios: