Nota del autor: antes que esto había escrito una artículo más largo, pero no se que mier... apreté que se borró... en consecuencia este va con mucha fiaca...
El viaje continua y la etapa parisina pasa a mejor vida (igual que Sandro y el artículo que se me borró). Hoy fue el último día en esta coqueta ciudad y nos despidió con sus mejores atributos y cubierta por una fachera nevada.
Los destinos fueron variados, todos los pendientes que quedaron después de diez días. Arrancamos con poco éxito en la tan recomendada Saint Chapelle, pero el resultado fue negativo; "cerrada por mal tiempo", lo que en otras palabras para nosotros fue "al párroco le dío fiaca salir de la cama con el frio". Pero bue, como bien decía Charles de Foucault "cosas que pasan" (supongo que alguna vez lo habrá dicho).
Sin desanimarnos y continuando con la lista de pendientes, entramos a Notre Dame donde esta vez la suerte nos acompañó y fuimos recibidos por el concierto de un coro muy simpático. Después de escuchar unos minutos el comentario de esta redacción fue unanime: "el barítono es la mezcla perfecta entre Tevez y Ribery" (no hay foto para demostrarlo, pero todos concordamos en lo mismo). Cuesta solo imaginarlo, pero era real, el jorobado que estaba por ahí, al lado era Brad Pitt.
Continuando y después de visitar un museo de la parte romana de París que no valía mucho la pena, el siguiente objetivo de la lista era un verdadero desafio, en este caso más personal: visitar la tumba de Federico Ozanam. Beato, pensador, profesor, político, padre de la democracia cristiana y otras cosas más, su tumba no es un destino turístico y por eso fue difícil de encontrar y lograr la visita. Despues de caminar la calle Vougirard por todos lados, de preguntar a los alumnos del lugar y solo escuchar como respuesta "quién?", y de participar de una adoración multitudinaria de cinco personas esperando poder hablar con el párroco, pudimos acceder unos minutos al lugar que buscábamos. Finalmente pudimos lograr el objetivo, como consecuencia de romper un poco las bolas.
Ya a la tarde solo quedaba un destino, el museo de arte impresionista Orsay. Si bien las ganas del grupo no eran muchas y la sobremesa de la comida de alargó más de lo común, el museo tuvo éxito y resultó bastante fachero. Después de cruzar un senna con un panorama blanco y frio vino bien un poco de color. Van Gogh, Monet, Renoir, Manet fueron algunos de los artistas que se exponían y de los cuales nos hicimos los interesados y entendedores a medida que escuchábamos los retorcidos conceptos artísticos que nos tiraba el audio guía.
De esta forma de acabó la cultura y los destinos turísticos parisinos, solo quedó volver al departamento y alistarlo para partir mañana. Ahora se viene Londres y esperemos vengan muchas más historias para poder relatar en este blog.
"Mmmm...soberbio, majestuoso. "

1 comentario:
Tengo una foto igual, descansando despues de ver el louvre.
Saludos
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